
El Congreso de la Ciudad de México aprobó modificaciones a la Ley de Movilidad capitalina para incorporar las bicicletas eléctricas, scooters y bicimotos en una nueva categoría de transporte motorizado personal. El objetivo principal de estas reformas es fortalecer la seguridad vial, brindar certeza jurídica y promover la sustentabilidad
Vehículos Afectados y su Definición:
• Estos vehículos ahora se conocerán oficialmente como Vehículos Motorizados Eléctricos Personales (VEMEPE)
• Se especifica que su motor debe tener una potencia continua nominal a partir de 250 watts y hasta un KW

• Las motocicletas se definen como vehículos que no necesitan tracción humana, lo que ayuda a armonizar con la ley actual sobre vehículos no motorizados
Nuevas Categorías: La reforma establece dos categorías para los vehículos eléctricos personales, basándose en su peso y velocidad
• Tipo A: vehículos de menos de 35 kg
• Tipo B: vehículos con un peso de entre 35 y 350 kg

Reducción de Contaminantes y Cuidado del Medio Ambiente: La micromovilidad eléctrica, que incluye bicicletas eléctricas y scooters, contribuye a disminuir las emisiones de carbono y el uso del vehículo particular en trayectos cortos. Esto se considera un avance para la regulación de vehículos eléctricos que promueve el cuidado del medio ambiente. La electromovilidad es vista como un factor que aporta a construir ciudades sostenibles y fomenta la movilidad limpia
• Movilidad Sostenible y Eficiente: Estos vehículos son reconocidos por su bajo impacto ambiental y su potencial para trayectos de última milla y de cuidado
. La reforma representa un paso firme hacia una movilidad segura, ordenada y sostenible, que prioriza a peatones, ciclistas y usuarios de transporte público. También se menciona que es una medida para ordenar las calles y fomentar la movilidad limpia
• Opción Económica para la Ciudadanía: La electromovilidad es considerada una opción económica para la ciudadanía
las nuevas regulaciones no solo buscan ordenar y asegurar el uso de estos vehículos, sino que también reconocen y promueven sus beneficios inherentes para la sostenibilidad ambiental y como una alternativa económica y eficiente para la movilidad urbana

Nuevas Reglas y Obligaciones Clave para los Conductores: Con estas modificaciones, los usuarios de bicicletas eléctricas, scooters y bicimotos deberán cumplir con una serie de requisitos obligatorios:
• Licencia de Conducir Obligatoria: Si el vehículo supera los 25 km/h, sus conductores deberán contar con una licencia de manejo
• Documentación Necesaria: Será obligatorio portar licencia de conducir, tarjeta de circulación y placas
• Casco Protector: El uso de casco protector será exigido
• Registro del Vehículo: El registro de estos vehículos debe realizarse ante la Secretaría de Movilidad (SEMOVI)
• Análisis de SEMOVI: La SEMOVI también deberá realizar análisis para adaptar más espacios en vialidades para peatones, ciclistas y usuarios de movilidad personal
Restricciones de Circulación: Una de las restricciones más importantes es la prohibición de circular en ciclovías, banquetas o carriles confinados
Razones y Problemáticas que Aborda la Reforma: La reforma surge para atender diversas problemáticas y llenar un vacío legal
• Vacío Legal: La falta de armonización con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial había creado un vacío legal sobre dónde y cómo deben operar estos vehículos, y quién asume la responsabilidad en caso de accidente
• Problemas de Convivencia Vial: Se busca resolver problemas como la circulación por banquetas, el exceso de velocidad, la falta de uso de casco y el sobrepasar la carga o el número de pasajeros, que ponían en peligro a conductores, peatones y ciclistas
• Incertidumbre y Accidentes: Antes de esta reforma, bicicletas, patines eléctricos, motocicletas y unidades improvisadas convivían sin reglas claras, lo que generaba accidentes

Objetivos y Beneficios Buscados: Los legisladores han destacado varios objetivos y beneficios de esta nueva regulación:
• Poner Orden: La reforma busca "poner orden donde había incertidumbre" y regular la potencia y velocidad de estos vehículos
• Movilidad Segura, Ordenada y Sostenible: Representa un paso firme hacia una movilidad segura, ordenada y sostenible, priorizando a peatones, ciclistas y usuarios de transporte público, y finalmente a los vehículos motorizados
• Reducción de Contaminantes: Contribuye a disminuir las emisiones de carbono y el uso del vehículo particular en trayectos cortos, promoviendo el cuidado del medio ambiente
• Afianzar un Marco Normativo: Se busca un marco normativo que pondera las condiciones de seguridad necesarias para garantizar el derecho a la movilidad
• Preparar la Ciudad para Innovaciones: Elimina ambigüedades, prioriza la planeación urbana y prepara a la ciudad para futuras innovaciones, teniendo como ejes la seguridad, equidad y medio ambiente
• Opción Económica: La electromovilidad es vista como una opción económica para la ciudadanía
Voces de los Legisladores:
• El diputado Miguel Ángel Macedo Escartín (Morena) señaló que se busca regular vehículos de bajo impacto ambiental con potencial para trayectos de última milla
• Federico Chávez Semerena (PAN) afirmó que se puso orden donde había incertidumbre
• Rebeca Peralta León (PVEM) mencionó que se da un paso decisivo para un marco legal de movilidad y disminución de emisiones
• Jannete Elizabeth Guerrero Maya (PT) indicó que es un paso firme hacia una movilidad segura, ordenada y sostenible
• Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra (Morena) comentó que la propuesta elimina ambigüedades y fomenta la movilidad limpia
• Israel Moreno Rivera (PVEM) consideró que es un avance para la regulación de vehículos eléctricos, promoviendo el medio ambiente pero con medidas de seguridad
• Tania Nanette Larios Pérez (PRI) enfatizó que la iniciativa no debe tener fines recaudatorios y advirtió sobre la falta de un estudio de impacto presupuestario
Consecuencias por Incumplimiento: De no respetarse estos lineamientos, los conductores podrían ser acreedores a una multa o una sanción administrativa
El verdadero problema con los patinetes y bicicletas eléctricas en México no es únicamente su creciente popularidad, sino la facilidad con la que se adquieren. Se venden en cualquier centro comercial, con precios accesibles para una gran parte de la población. Para muchos ciudadanos representan una alternativa más barata y práctica frente a una motoneta o una motocicleta de gasolina, que además de ser más costosa implica combustible, mantenimiento, seguros y regulaciones más estrictas. En contraste, el patinete eléctrico se percibe como una solución inmediata: rápido, silencioso, económico y —aparentemente— sin trabas burocráticas.
Pero esa aparente ventaja es también su talón de Aquiles. México, a diferencia de países como Italia, España o los Países Bajos, aún no ha establecido un marco regulatorio sólido que defina con claridad cómo, dónde y bajo qué condiciones deben circular estos vehículos. En Italia, por ejemplo, el gobierno exige casco obligatorio, seguro, matrícula y limita estrictamente su circulación a vías específicas, equiparándolos prácticamente con ciclomotores. En los Países Bajos, tras años de prohibición, apenas este 2025 se autorizó su uso en vías públicas, pero bajo condiciones muy claras: inspección técnica, placa azul especial y velocidad máxima de 25 km/h. España, por su parte, ha delegado a las ciudades la responsabilidad de regularlos, y en urbes como Barcelona el casco ya es obligatorio desde este año.
Mientras tanto, en México persiste una suerte de vacío legal: los patinetes se multiplican en calles y banquetas sin normas universales que delimiten responsabilidades, lo que inevitablemente genera conflictos con peatones, automovilistas y autoridades. Lo preocupante no es solo el caos urbano que producen, sino la falta de visión gubernamental para anticipar lo evidente. Si desde hace algunos años se hubieran diseñado incentivos para impulsar su fabricación local, México podría estar liderando un mercado floreciente en lugar de depender casi por completo de importaciones de China o Japón. El gobierno habría encontrado no solo una oportunidad económica, sino también un terreno para establecer reglas claras que evitaran la actual improvisación.
Hoy ocurre lo mismo que con muchas plataformas digitales: se magnifica el problema, pero no se plantea una solución estructural. Se habla de posibles impuestos, de restricciones, de límites de velocidad, pero no existe una política nacional coherente que equilibre innovación con seguridad. Algunos usuarios ya protestan para evitar nuevos gravámenes o regulaciones más estrictas, pero el país no puede ignorar que, tarde o temprano, deberá adoptar lineamientos internacionales si quiere mantenerse a la vanguardia.
México no es Japón, donde las bicicletas eléctricas y los patinetes conviven bajo normas precisas que incluso contemplan luces intermitentes para indicar velocidad reducida. Tampoco es Suiza, donde el respeto a las regulaciones y la infraestructura urbana permiten que este tipo de movilidad se integre de forma segura. Aquí los hospitales públicos siguen saturados y los accidentes derivados del uso irresponsable de estos vehículos suman otra carga.
La realidad es que nos enfrentamos a una disyuntiva: o seguimos tolerando el crecimiento desordenado de esta industria emergente, o diseñamos un modelo económico y regulatorio que ofrezca certidumbre a fabricantes, usuarios y peatones. Será inevitable que se exija documentación, normas técnicas y medidas de seguridad más estrictas. Así son las cosas hoy en día: en un país que aún busca modernizarse, la movilidad eléctrica no es un lujo futurista, sino un desafío urgente que demanda reglas claras antes de que el caos se convierta en norma.
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