Puro pinche stoner rock. En estos años se ha vuelto muy interesante; esos discos nuevos siguen pareciéndome buenos. Vale la pena escuchar ese espíritu que traen, ese algo especial en los discos interesantes. Fíjese que no solamente es la idea de escribir, sino de expresarse bien, de tener un tiempo para compartir y, quizá, claramente, encontrar una chica guapetona: una darkie o una heavy metalera, con esas mismas experiencias o esas ganas de explorar el mundo.
Pero en esta producción, en este momento, en este escrito, la perspectiva es un poco más íntima. Ya no estamos hablando solo de música, ni solamente de pop, ni de baladas, ni de todo ese refrito musical que se exhibe en México. La mayor parte de esas canciones, esas bandas, todo ese tipo de cosas: norteñas, bandas melódicas con sonidos muy interesantes... todo eso se hace con la finalidad de llegar a un grupo de personas. Personas que siguen consumiendo y hacen que la producción se comparta a través de redes sociales, llegando a un público específico. Un público que paga, que conversa, que forma parte de su vida y lleva esa canción en la mente, esa que te replica todos los días cuando sales a la calle, ves una fiesta y suena música de ese tipo.
Pero yo, en esta ocasión, voy a hablar de un concepto muy, muy profundo acerca de la música nueva y contemporánea. No solo aquella que evoca cierta complejidad emocional como la que se veía hace dos décadas. Ahora, con internet, todo ese impacto ha roto fronteras. Ya podemos ver música en el teléfono, en la radio, en YouTube, en WhatsApp, en Bluesky, en Twitter, y en miles de plataformas digitales. No solo en Spotify, sino también en Bandcamp —que en estos años me ha transformado demasiado— y me ha llevado a percibir la música de maneras muy complejas y muy distintas a como lo hacía hace 10 años.
Entonces, empecé a tomar al toro por los cuernos y a reflexionar sobre lo que estaba haciendo con mi vida. Me di cuenta de que no toda la crítica en internet es constructiva. No todo son plátanos pegados en un museo o arte conceptual con una ambición desbordante. También hay personas que solo buscan la libertad de expresarse, y eso —eso— es con lo que realmente se construye una travesía sonora. Eso es lo que rompe las metas que tenías antes y que ahora se transforman con una persona nueva, con una canción, o con lo que tú desees.
Todas estas ideologías ya venían gestándose desde la década del 2000. Y fue justo hace 10 años —en 2015— cuando todo esto empezó a llenarme. Mientras escuchaba a The Strokes, también comenzaba a descubrir música nueva de España, de Japón, mezclas con jazz y otras rarezas. Lo que más me intrigó fue encontrar canciones basadas en cosas raras, como Black Sabbath, y tratar de expandir mi criterio auditivo. Lo curioso es que no se amplió, sino que fue alimentado con más canciones del tipo de lo que ya estaba oyendo: Café Tacvba, Franz Ferdinand, Incubus, y también canciones de rap y hip hop como las de Kanye West y Jay-Z.
En ocasiones, también escuchaba a Metric, y empecé a meterme en los años 60, 70 y 80. Ahí fue cuando conocí las grabaciones de Óscar Sarquís, quien impulsaba este tipo de géneros. Se me hizo muy interesante, y ahora quiero intentar hacer algo similar con esta publicación.
Desde una perspectiva más amplia, en este asteroide perdido que fue la década de los 90, cuando empezaba el stoner rock, surgió esa criatura mágica: un sonido de distorsión hipnótica que me parece fascinante. De hecho, fue lo que me alimentó demasiado. No se trataba solo del espíritu lisérgico de los 60, sino de tener un concepto más metaloso, más místico, un sonido con tintes del desierto, del espacio y de la tierra. Descubrir canciones impresionantes de Kyuss, Fu Manchu, Sleep... realmente me provocaban escozor, porque ya las había escuchado, pero al mezclarlas con Queens of the Stone Age surgió algo diferente, un sonido interesante.
Esa mezcla oriunda entre el blues, el espacio y la tierra me hizo romper estructuras. Y espero que a muchas otras personas también les interese, porque hay gente que sigue buscando, sigue innovando, y esto forma parte de mi vida. Sin esto, yo no hubiera llegado a crear este templo, este espacio específico sobre un solo tema, hablando desde todos los planetas que orbitan alrededor de los géneros... no de los que están basados en puras babosadas, tonterías y estupidez humana solo para mover el trasero.
Así que no, yo no voy a hablar de ese tipo de cosas.
Comments